Carreteras:
Estas son las carreteras que llegan a Burgos:
por el norte con Santander
por el noreste con Vitoria (es la carretera Madrid-París)
y Bilbao
por el este con Logroño
por el sur con Madrid y Soria
por el oeste con Valladolid, Palencia (autovía a Portugal)
por el noroeste con León.
Distancias kilométricas:
Barcelona: 583
Bilbao: 158
León: 201
Logroño: 115
Madrid: 237
Palencia: 86
Salamanca: 237
Santander: 156
Soria: 141
Valladolid: 122
Vitoria: 114
Las mejores carreteras son éstas:
- Madrid: autovía directa (gratis)
- Vitoria/Bilbao/Francia: autopista (8€) a Vitoria
- Valladolid/Palencia/Salamanca/Portugal: autovía (gratis)
- León/Asturias/Galicia: autovía (gratis)
- Logroño/Zaragoza/Barcelona: autopista (9€) a Logroño
El resto de carreteras son nacionales (una sola calzada con un carril por cada sentido)
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Piensa que, también podrás ver y conocer Burgos a través de:
El Camino de Santiago la Ruta del Cid la ruta Santander-Mediterráneo Atapuerca Santo Domingo de Silos
y una
amplia variedad de circuitos turísticos a través de la ciudad y la provincia.
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Breve introducción histórica a la ciudad y provincia:
Has decidido acercarte a Burgos. No te habían parecido suficientes argumentos hasta ahora que en esta ciudad hubiera nacido El Cid, ni que tuviera la mejor catedral del mundo.
Lo que te ha dado el empujón definitivo ha sido Atapuerca y su "Homo Antecessor". Has pensado que, de algún modo, aquí están tus orígenes.
Por si traes alguna duda preconcebida y poco cercana a la realidad de esta ciudad, te vamos a proporcionar
algunos datos que te harán andar con seguridad por su
espacio
urbano, y, si lo desea, por su
espacio provincial.
Tienes que tener muy claro, antes de llegar, que Burgos, a la que algunos autores han calificado de "ciudad marginal de Castilla", es una de las ciudades bien situadas en
el contexto peninsular: si todos los caminos llevan a Roma, será difícil que encuentres mejores trazados viarios para ir de la Submeseta Norte al valle del Ebro, desde
Madrid a Euskadi, desde Portugal a Europa. Por tanto, te habrías decidido a venir a una de las ciudades más brillantes de España. No pienses que hay algún atisbo de
chovinismo en esta afirmación: en momentos históricos pasados así lo entendieron y Burgos fue, sino la más importante, una de las
referencias urbanísticas del Bajo Medievo.
Entenderás, enseguida, que algo ha pasado para que esta importancia se perdiera y que no se haya recuperado: decisiones políticas o político-religiosas bien recientes,
han ido privando a Burgos de los privilegios que le otorgó su publicación en el mapa peninsular, español y europeo.
Cuando llegues a la ciudad entenderás su
emplazamiento, en el valle de un pequeño río, el Arlanzón, a los pies de un cerro testigo, el Castillo, en cuyas faldas se
edificaron las primeras construcciones burgaleses. Es lo que parecía más razonable en la época de su fundación, el 884, según parece documentado. En este sentido, el
emplazamiento de Burgos es igual de original que la mayor parte de los recintos urbanísticos medievales o premedievales.
Pero al llegar a Burgos, especialmente si lo has hecho por el populoso barrio de Gamonal, habrás observado la
realidad urbanística burgalesa del siglo XXI; no pretendas
hallar en esta ciudad otros modelos urbanísticos a seguir que los que más rechazo que merezcan: la especulación ha sido tan feroz, que es imposible encontrar más zonas
verdes que las que nos regalaron nuestros antepasados; ellos sí que nos dejaron una mancha verde contínua en las riberas del Arlanzón que, ni siquiera eso hemos sabido
conservar en su integridad, no ya ampliar. ¿Quieres encontrar calles que pasen por debajo de edificios?; no tendrás que andar mucho. ¿Estás preocupado porque tu vista
no alcanza la lejanía del horizonte?; en Burgos te cuidarán con mimo: la mitad de las habitaciones de tu casa se abrirán a un patio interior, recogido, como un claustro
liliputiense en superficie y desmedrado en altura, que te llenará de gozo, porque los rasgos climáticos, propios del clima mediterráneo continentalizado, te invitarán
a acurrucarte en casa.
Esta ciudad es la que tenemos, porque así nos la han legado los agentes socioeconómicos y políticos que la han ido conformando, en épocas constitucionales y en las otras.
Pero
no han logrado todavía que Burgos deje de ser una ciudad bella, hermosa.
Hasta hace poco, nos pasaba tal vez como a ti, que
no teníamos raíces: Burgos no es una ciudad romana o prerromana, aunque haya habido asentamientos prerromanos en su
entorno. Los hallazgos de
Atapuerca nos han compensado como a nadie: ¿quién puede presumir que sus abuelos tienen un millón de años?; ¿quién puede asegurar como nosotros
que "su" paleolítico es sobre todo inferior, es decir, de pedigrí, de reserva?. No te marches de la provincia sin acercarte a los yacimientos; por
Ibeas de Juarros o
por el pueblo que le ha dado nombre a los yacimientos; verás qué labor se está haciendo y qué entusiasmo por presentarte a nuestros ancestros y sus cementerios y museos
hallados por una casualidad feliz en el trazado de una infraestructura viaria. Todos los burgaleses estamos esperando con anhelo que nuestra ciudad sea el punto de
referencia en la evolución humana; los que pueden decidir que así lo sea, a los que damos parte de nuestros ingresos para que realicen esta gestión, esto es, nuestros
representantes en las instituciones locales, regionales o nacionales están retardando su cristalización, si no paralizándola, llenándonos de dolor, de desesperación,
como si estuviéramos perdiendo un tren providencial que se nos regaló a nosotros y que hubieran querido tener todos los países de la Tierra.
Aprovecha que estás en Burgos para recordar la presencia romana de
Clunia (Coruña del Conde, donde Diego Marín Aguilera emuló a grandes inventores con sus difíciles
experiencias voladoras).
No muy lejos, en
Quintanilla de las Viñas, tienes que ver un monumento universal del arte de los pueblos germánicos (los "bárbaros", como les llamábamos en la escuela);
no pienses cuando veas las humildes dimensiones de la iglesia de Nuestra Señora de las Viñas que te hemos engañado: es sin duda referencia fundamental de la escultura
visigoda en un tiempo de recesión económica y cultural.
En la provincia de Burgos, no en la capital, encontrarás un
arte Románico tan abundante como cualificado; no busques grandes dimensiones en los edificios, casi todos
religiosos, pero reserva los programas iconográficos, comprende qué objetivos perseguían, especialmente el de adoctrinar, con ingenuidad, como si fuesen viñetas o cortos
de una época que, como la nuestra, hace culto de la imagen.
No puedes dejar de ver esto en el monasterio de Silos: los otros claustros románicos no son lo mismo.
Cuando termina la Alta Edad Media y empieza el resurgir urbano,
Burgos comienza un proceso imparable de crecimiento político, socioeconómico y cultural. Vamos a situarnos
en el
tránsito del siglo XII al XIII, con el Camino Francés a Santiago perfectamente asentado en la ciudad; ya hacía muchos años que había vivido El Cid y que su rey,
Alfonso VI, había recuperado Toledo del dominio islámico. Es en ese momento cuando la pujanza de Burgos se expresa en sus mejores obras.
Burgos capital: Burgos provincia:
Direcciones institucionales a tener en cuenta:
Patronato de Turismo de Burgos
Turismo en Castilla y León
Turismo en España
Ayuntamiento de Burgos
Diputación de Burgos
Junta de Castilla y León
Mto de Turismo,
Industria y Comercio
Universidad de Burgos
La serie se inicia en el
monasterio de las Huelgas: una excelente muestra del arte de los cistercienses, aquellos monjes que ganan por la mano a los benedictinos cluniacenses despojando de
hojarasca a sus iglesias, ayudados por la introducción de soluciones técnicas nuevas, las que asumirá el Gótico de inmediato. Este estilo artístico va a alcanzar una
de sus cotas más altas en la
catedral.
Nadie se siente decepcionado por ella, a no ser que se venga a contemplar el edificio más grande del mundo, el más alto, el más
hermoso. Es grande, alto, hermoso, pero, sobre todo, es la construcción gótica española más completa, sin desmerecer ni un ápice las otras grandes catedrales
(León y Toledo especialmente). Toda la evolución del estilo gótico se sigue perfectamente en su interior y en el exterior; desde las formas más puras del siglo XIII
a las más complejas del XV y XVI. Tienes que admirar su planta y su alzado; su interior sobrecogedor en muchas áreas de la catedral (el crucero o la capilla de los
Condestables) y es un exterior exuberante (en los chapiteles o el cimborrio de Juan de Vallejo). Pero no terminan aquí las glorias artísticas de esta ciudad. Tienes
que ver la
Cartuja de Miraflores, un edificio funerario que te impresionará por los monumentos de este tipo y por su magnífico retablo. Acércate también a la
Plaza del
Cordón, y observa este Palacio-Residencia, uno de los mejores de la arquitectura civil gótica de la ciudad.
Sería prolijo recordarte todas las
iglesias que se construyen en este momento y que ofrecen un valor artístico excepcional; casi todas a la vera del Camino de Santiago
(San Lesmes, San Gil, San Esteban, San Nicolás), se construyen con la misma evidencia de una ciudad poderosa, que cuenta con recursos para convertirse en zona elegida por
reyes para su enterramiento (los padres de Isabel la Católica), por comerciantes para habilitar su Consulado del Mar, por cargos políticos para levantar sus palacios...
Y es que tienes que entender que Burgos, antes del descubrimiento de América, era el punto de referencia para los negocios en el reino de Castilla y León, luego
eclipsada por Sevilla. La Mesta y la lana tuvieron en ello mucho que ver y su toma de postura en la Guerra de las Comunidades y ante la llegada de Carlos I.
El siglo XVI se iniciará precisamente con la construcción del
Arco de Santa María para gloria del emperador, que seguiría facilitando sus negocios en Flandes a la
aristocracia comercial burgalesa (así lo explica el profesor de la Universidad de Burgos A. Gutiérrez) Pero la suerte estaba echada. Burgos no volverá a alcanzar las
glorias bajomedievales. España mira cada vez más a América.
Aún así, tendrás que admirar hermosos conjuntos renacentistas, especialmente la denominada
Casa de Miranda, donde se ubica el Museo Provincial, que, si puedes, deberás
visitar, porque cumple, entre otras funciones, la del añorado Museo de la Evolución Humana.
De la época
barroca, hay puntuales muestras dentro de la catedral, nada despreciables o iglesias de cierta enjundia, como San Lorenzo; pero los estilos posteriores poca
huella han dejado en Burgos, que fue languideciendo, hasta convertirse en una ciudad de curas y militares, que la convirtieron en la capital de la España rebelde en la
Guerra Civil.
Los profesores Juan José González, Javier Peña y Luis Martínez de la Universidad de Burgos están realizando una
labor de desbroce histórico que a muchos burgaleses nos
reconforta; desmitificar el nacimiento de Castilla o la figura de El Cid y sus ancestros, los Jueces Infalibles, no sólo no aporta desdoro a esta ciudad, sino que la ubica
correctamente.
Si perteneces a un grupo de población joven, no olvides que Burgos debe mucho más a unas generaciones que a otras. La belleza que vas a encontrar en todas esas
construcciones no es precisamente la que ha aportado este último siglo; no sé si habremos aprendido la lección para el siglo XXI. Por de pronto, a pesar de esa
situación inmejorable de Burgos, no podrás llegar aquí en Tren de Alta Velocidad, hasta mucho después de que lo puedan hacer la mayoría de las ciudades españolas.
© Aunque tenemos los derechos cedidos de este texto, no podemos cederlos a terceros.
Gracias especiales a D. Rafael Santamaría Tobar, profesor de Historia de I.E.S.
Pintor Luis Sáez por la elaboración de este texto.